"Dependiendo de tu nacionalidad y del lugar al que hayas llegado, tu destino puede tomar una dirección u otra"


Según los datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) de finales de 2016, un total de 65 millones de personas llegaron a países pertenecientes a la Unión Europea (UE). Fue tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) cuando comenzó este movimiento migratorio hacia Europa, alcanzando sus mayores cifras en el año 2015, y provocando así una de las mayores crisis migratorias. Esto se debe a diversas causas, destacando la Guerra Civil en Siria (2011-actualidad) y conflictos en otros países como Somalia y Argelia. 

El derecho de asilo de la UE (1951) surge en relación con la creación del Espacio Schengen, tras la aplicación de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de las Naciones Unidas. Esta introduce la definición de "refugiado" ("aquel al que se le ha reconocido oficialmente el derecho a recibir asilo por un temor fundado de persecución por motivos raciales, políticos o religiosos (...)") y de "demandante de asilo" ("aquel individuo que presenta una petición de asilo en otro país porque teme que su vida esté en riesgo en su país de origen"). A su vez, establece las normas de los individuos a los que se les garantiza el asilo, así como los compromisos que deben cumplir las diversas naciones. 

En 1997 entra en vigor la Convención de Dublín. Se trata de una ley de la UE que surge como una manera de decretar a qué estado le incumbe la administración de las diversas peticiones de asilo. 

Espacio Schengen
Por otro lado, el Espacio Schengen comenzó a funcionar en 1995 y hace referencia al área compuesta por 26 países, de los que algunos no son miembros de la UE. Establece también la libre circulación de los ciudadanos europeos, por lo que cualquier refugiado una vez llegado a las costas mediterráneas (España, Italia y Grecia) podría circular sin ningún impedimento a cualquier otro país dentro de este espacio. No obstante, en circunstancias excepcionales (como atentados terroristas o crisis migratorias) este beneficio se puede ver suspendido. 

En 2016, la UE llega a un acuerdo con Turquía para frenar la llegada irregular de refugiados a través de las islas griegas, que permite devolver a todos los refugiados a su país de origen, provocando una reducción del flujo migratorio. Sin embargo, Turquía no es considerado como un lugar seguro al no presentar un estatuto de refugiados seguro para los sirios y no poseer un sistema de asilo funcional. 

Por otro lado, España posee un Sistema de Acogida de Integración (SAI) que permite que un demandante de asilo pueda permanecer entre seis y nueve semanas en un centro de acogida, donde se le ofrece protección y ayuda económica. Una vez finalizado este periodo surgen nuevos problemas, como la discriminación y exclusión social, los cuales tienen consecuencias físicas y mentales sobre los refugiados (ansiedad permanente, depresión, desconfianza y nostalgia debido a la lejanía respecto a su país natal), así como un pobre acceso al mercado laboral. 

La mayor parte de los solicitantes procede de Siria, Kosovo e Irak,y los países que más solicitudes reciben son Alemania, Serbia y Hungría, respectivamente. A su vez, España sólo recibe el 1.1% del total de las peticiones de asilo y sólo acepta 44 por cada millón de habitantes, alejándose así de la media europea. 

Los refugiados se someten a pruebas de edad para determinar si son menores o mayores de edad. Los menores se enfrentarían a una posible expulsión, mientras que los adultos serían tutelados por el Estado. 

Pero lo cierto es que esta situación no sólo tiene consecuencias para aquellos que deciden abandonar sus países de origen, sino que también las tiene para los países receptores de los mismos. Algunas de estas consecuencias son de carácter económico, social y de seguridad, así como la contribución en la política exterior de la UE. Por otro lado, también encontramos consecuencias en el ámbito cultural, como la discriminación hacia ciertos colectivos y el surgimiento de grupos radicales y de derechas que buscan relegar a los inmigrantes en Europa, provocando que muchos de estos refugiados se unan a grupos terroristas y extremistas. Así, estos refugiados pretenden recuperar una identidad islámica y nacional que han perdido tras su llegada a Europa. 

Declaración obtenida de una refugiada
Sin embargo, no todas las consecuencias son negativas, pues nos enfrentamos a consecuencias con efectos positivos para la economía de la UE, como la ampliación del trabajo en las aulas y la financiación que todo ello recibe, así como el incremento del comercio local y de la mano de obra, creando así más puestos de trabajo. 

Pero, ¿qué está haciendo la UE a día de hoy? Por un lado, trata de salvar vidas a través de la captura de alrededor de 2000 traficantes de personas y de 300 embarcaciones ilegales. Además, trabaja con diversos países africanos para abordar las causas profundas de la migración y también se ha establecido un plan de reubicación de emergencia para reubicar en otros países de la UE a personas que se encontraban en Grecia e Italia. Finalmente, trata de reducir los flujos migratorios tomando distintas medidas, como el establecimiento de "puntos críticos" en Grecia e Italia para poder colaborar junto con las autoridades en la gestión de estos flujos. 

Realizado por: Daniel Cabrera, Lucía Gómez y Raquel Marcos (Grupo 110 Estudios Ingleses).
_________________________________________________________________________
Bibliografía empleada:

Comentarios

Entradas populares de este blog

CONSECUENCIAS EN LA RDA DE LA REUNIFICACIÓN ALEMANA